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lunes, 21 de diciembre de 2009

¿Y LA CUMBRE DE COPENHAGUE?


Hace unos días terminó la cumbre que se realizó en Copenhague sobre el cambio climático. Uno de sus objetivos principales era encontrar una solución al problema del calentamiento global, sin embargo, el resultado distó mucho de alcanzar tal objetivo.

No es sólo culpa de quienes participaron en ese evento el que no se haya logrado nada, pues en realidad es imposible que se logre algo al respecto mientras se siga dejando de lado el aspecto económico de la situación y se considere sólo el aspecto político y social. Es decir, mientras vivamos en una economía de mercado, cuya esencia significa para los agentes económicos lograr el máximo de beneficios con el mínimo de costos, se antepondrá el óptimo económico al óptimo social.

Así, por ejemplo, difícilmente se desarrollaran fuentes alternativas de energía mientras exista petróleo, pues este parece estar, bajo las condiciones actuales, prácticamente al alcance de todos. Y a nadie le interesa hacer un gasto enorme (el necesario) en investigación y desarrollo cuando puede obtener un máximo económico usando combustibles fósiles los cuales son responsables directos del efecto invernadero que provoca el calentamiento global.

Hubo alguien que se atrevió a decir esta gran verdad en esa cumbre. Fue el presidente de Venezuela, Hugo Chávez. Él fue enérgico en su afirmación y responsabilizo de manera directa al capitalismo de ser el causante del daño a nuestro planeta que ahora nos aqueja. Por supuesto, de inmediato surgieron las reacciones en contra, así que al final se le aparto a Venezuela y a Bolivia de las negociaciones como si con eso se resolviera el problema.

Para vergüenza de los mexicanos (y lo digo con todo respeto) el premio Nobel de química 1995, Mario Molina, se pronuncio en contra del señalamiento y postura de aquellos países sudamericanos. Dice el profesor Molina que se les aparto de las negociaciones por que esos países rechazan las negociaciones mismas. Al final, con Venezuela o sin ella, la cumbre fue un total fracaso y los líderes de los países regresaron a sus feudos tal como se fueron. Pero eso sí, durante los diez días que duro la cumbre se generaron toneladas de basura, se gastaron millones de kilowatts hora de energía eléctrica, se desperdicio muchísima comida en sus cenas de gala, miles de litros de turbosina se quemaron cuando los aviones transportaban a los jefes de estado, etc., etc.

Así, una mala noticia para el planeta es que parece que el petróleo no se acabara pronto. Por el contrario, cada vez oímos hablar de que aparecen nuevos yacimientos o que los gobiernos se preocupan por explorar mas hondo para conseguir más oro negro. Créanlo, el aspecto económico es fundamental.

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